Postboda en Venecia y sesión extra en Padua
Un sueño que se hizo realidad
¡Ciao a tutti! Soy Luis Miguel, fotógrafo de bodas y testigo privilegiado de los momentos más mágicos que la vida puede regalarnos. Hoy quiero compartir con vosotros una experiencia que me dejó sin aliento: el Postboda de Giusseppe y Ana en Venecia.
Esta pareja es un cóctel explosivo de pasión mediterránea y encanto andaluz. Él, un siciliano de sangre caliente que habla con las manos como si cada gesto fuera una obra de arte; ella, una jiennense con esa dulzura serrana que se mezcla perfectamente con su carácter decidido. Juntos forman una combinación irresistible que conquistó no solo mi cámara, sino también mi corazón.

Postboda en Venecia, un orgasmo visual
Venecia fue el telón de fondo ideal para esta sesión. Sus canales relucientes bajo un sol radiante, sus puentes cargados de historia y romanticismo, y esos rincones secretos que parecen sacados de un cuento de hadas. Desde el momento en que llegamos, supe que estábamos ante algo especial.
Empezamos nuestra aventura en el Rialto, ese icónico puente que conecta más que dos orillas: une historias, emociones y vidas enteras. Esta estructura grandiosa de blanco impoluto nos dio unas memorables instantáneas.


Plaza de san marcos
A continuación nos dirigimos a la Plaza San Marcos, ese espacio majestuoso que parece estar diseñado especialmente para declaraciones de amor eternas. Giuseppe, con su traje impecable, tomaba fotos con su teléfono mientras esperábamos la luz perfecta. «Luis,» me dijo entre risas, «quiero que estas imágenes sean como un lienzo donde se vea todo lo que siento por Ana.» Y yo le respondí: «Tranquilo, amigo, aquí vamos a pintar más que un lienzo, vamos a crear magia.»
Ana, con su vestido blanco de diseño que flotaba como una nube sobre el agua, era pura elegancia y felicidad. Su risa contagiosa llenaba cada rincón de la ciudad, y cuando la vi caminar hacia Giuseppe bajo el arco del Palacio Ducal, sentí que el tiempo se detenía. La química entre ellos era palpable, como si el mismísimo Tiziano hubiera bajado del cielo para darles vida en mis fotografías.





Nos adentramos en los callejones laberínticos de Venecia, descubriendo lugares que parecían escaparse de las guías turísticas.
Baile de máscaras venecianas
Recordaré siempre cómo Giuseppe cogió a Ana de la cintura y comenzaron un elegante baile. Observados por cientos de ojos de máscaras venecianas, con este breve gesto simbolizaban todo lo que esta pareja representa: espontaneidad, libertad y un amor que no tiene barreras.
Por la tarde, nos subimos a un gondola para disfrutar de una perspectiva diferente de la ciudad. Las aguas reflejaban los últimos rayos del sol, creando un espectáculo visual que superaba cualquier expectativa. No sé si soñaba despierto, pero fue en ese momento cuando creí ver a Ana, casi con lágrimas en los ojos, susurrarle a Giuseppe: «Nunca pensé que nuestro amor pudiera ser tan grande.» Él simplemente sonrió y le besó la mano, demostrando que las palabras sobran cuando el corazón habla por sí mismo.






Este postboda en Venecia no solo será un recuerdo precioso para Giuseppe y Ana, sino también un tesoro para mí como fotógrafo. Me enseñaron que el amor verdadero no conoce fronteras, ni idiomas, ni culturas. Que puede fluir como el agua de los canales venecianos, ser fuerte como el viento que sopla en Sicilia, y tener la calidez del sol que ilumina Jaén.
¿ y por qué padova?
Nos reservamos para la tarde una parte del postboda en la cercano localidad de Padua (Padova). Esto era condición sine qua non para este maravilloso viaje, ya que en su famosa universidad e dónde nació el amor entre nuestros protagonistas. Fueron momentos muy especiales para Ana y Peppe, aflorando felices recuerdos por cada rincón de la ciudad donde fuimos tomando fotografías.
El el mítico Caffe Pedrocchi compartieron una taza de espresso mientras posaban naturalmente frente a mi lente. Fue allí donde capturé una de las fotos más románticas: Giuseppe besando delicadamente la mejilla de Ana, quien esbozaba una sonrisa que parecían contener toda la pureza de los montes de Jaén.






Y llegamos al final de esta maravillosa experiencia. La magia de la luz dorada de la plaza Prato de la Valle fue la protagonista de mis últimas fotos oficiales.. y como colofón esta emocionante instantánea: cogidos de las manos… sonriendo… completamente perdidos en su propio mundo.
Postboda que hable de tí
Así que, si estás pensando en hacer un postboda de ensueño, déjame decirte esto: no busques solo un lugar bonito, busca un lugar que represente vuestra historia. Porque cuando el entorno se fusiona con el alma de una pareja, ocurre algo mágico. Algo que ningún filtro ni edición pueden igualar. Y créeme, yo lo sé bien.
¿Te gusta lo que ves?
Puedes ser protagonista de mis próximas fotografías y hacer de tu álbum de boda una experiencia inolvidable, Resuelve tus dudas y reserva antes de se agoten las fechas disponibles.

